La historia de los legendarios relojes de Zacatlán: la tradición de Relojes Centenario
- Roberto Gómez Robles
- 12 mar
- 2 Min. de lectura

Cuando alguien visita Zacatlán, descubre rápidamente que este Pueblo Mágico no solo es famoso por sus manzanas, su niebla y sus paisajes de montaña. También es conocido por algo que ha dado la vuelta al mundo: sus relojes monumentales.
Detrás de esta tradición se encuentra una empresa histórica: Relojes Centenario, considerada la primera fábrica de relojes monumentales de América Latina.
Un joven inventor que cambió la historia del tiempo
La historia comienza en 1918 con Alberto Olvera Hernández, un joven originario de Zacatlán que desde muy temprana edad mostró un gran talento para la mecánica.
Cuenta la historia que todo empezó cuando intentó reparar un reloj descompuesto en su casa. Aquella curiosidad lo llevó a construir su primer reloj monumental utilizando materiales simples como madera y piezas recicladas en la granja familiar.
Lo que comenzó como un pequeño taller terminaría convirtiéndose en una empresa reconocida internacionalmente.
Relojes que marcan el tiempo en todo el mundo
Con el paso de los años, Relojes Centenario comenzó a fabricar relojes para iglesias, palacios municipales, plazas públicas y edificios emblemáticos.
Hoy existen más de 2,000 relojes monumentales fabricados por esta empresa, instalados en distintas ciudades de México y también en otros países.
Cada reloj es único, diseñado especialmente para el lugar donde será instalado.
El símbolo de Zacatlán: el reloj floral
Uno de los relojes más famosos se encuentra en el corazón del pueblo: el reloj floral del zócalo de Zacatlán.
Este reloj fue instalado en 1986 y se convirtió rápidamente en uno de los símbolos más reconocidos del municipio. Sus dos carátulas de aproximadamente cinco metros de diámetro están decoradas con flores naturales que cambian según la temporada.
Además, el reloj reproduce distintas melodías tradicionales a lo largo del día, convirtiéndose en un espectáculo que visitantes y habitantes disfrutan diariamente.
El museo del tiempo
Para preservar esta tradición, la empresa inauguró en 1993 el Museo de Relojería Alberto Olvera Hernández, ubicado en la misma fábrica.
En este lugar los visitantes pueden conocer la evolución de los relojes a lo largo de la historia y observar cómo se construyen estas impresionantes piezas mecánicas.
El museo se ha convertido en uno de los sitios más interesantes para quienes visitan Zacatlán.
Una tradición que sigue latiendo
Más de un siglo después, la tradición iniciada por Alberto Olvera Hernández continúa viva. La empresa sigue siendo dirigida por su familia y cada año nuevos relojes son instalados en distintas partes del mundo.
Así, desde un pequeño taller en la sierra poblana, Zacatlán se convirtió en un lugar donde el tiempo no solo se mide… también se fabrica.
Y para quienes visitan este hermoso pueblo, escuchar el sonido de sus relojes monumentales es recordar que en Zacatlán cada minuto tiene historia.





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